El periodismo de opinión

 Elizabeth Aristizábal

Para hablar sobre el periodismo de opinión, creo necesario dar una definición de ambos conceptos, para luego observar como se relacionan y complementan entre sí.  Comencemos entonces con definir el concepto de Periodismo; según algunos autores, el periodismo es el proceso de producción, difusión e intercambio de información entre los hombres; lo que implica “la actividad de recolectar, elaborar y publicar información relativa a la actualidad, especialmente de hechos novedosos de interés social y público”, todo esto tiene como fin, mantener informada a la sociedad de cuanto sucede en el mundo.

 Ahora bien, la opinión puede entenderse en dos niveles, el individual y el colectivo; en lo individual, como el “grado de posesión de la verdad respecto de un conocimiento que se afirma como verdadero sin tener garantía de su validez”[2], mientras que en lo colectivo, podría decirse que es un estado de creencia común, respecto a determinado asunto. Su validez lógica como realidad no se fundamenta en el grado de conocimiento sino en la participación como miembro del grupo social. 

Son entonces, estas definiciones, con las que intentaré relatar en que consiste el periodismo de opinión; que debe entenderse como una manera de ofrecer una visión global de los hechos, en donde exista un conocimiento del tiempo presente, las consecuencias futuras y los hechos que lo antecedieron. El periodismo de opinión, tiene una gran responsabilidad social, pues la sociedad, “para formarse un criterio fundado, necesita conocer no solo que acontecimientos se producen, sino también cuántas posibilidades de interpretación tienen.” [3] 

  Este periodismo es aquel, en el que él periodista no trata de informar y describir la ocurrencia de un acontecimiento, sino que, suponiéndolo conocido por los lectores, gracias al periodismo informativo, tiene el propósito de analizarlo con el objeto de encontrar sus causas, señalar relaciones y los propósitos que se vislumbran en los protagonistas, “con el fin, de desmontar el acontecimiento para descubrir su significación dentro de determinados contextos.”[4] 

 Este periodismo no puede ser desprestigiado acusándosele de ser un periodismo militante, en función de servir a determinada ideología o partido, o que su propósito oculto sea defender determinados intereses, ya que de hecho el periodista es un “sujeto y como tal tiene una carga emocional, cultural, ideológica y de sus propias circunstancias vivenciales que le dan el tono a sus opiniones.” [5] 

No existen indicadores exactos que nos permitan definir hasta que lugar del texto es simplemente información, y a partir de dónde comienza la opinión del autor. “En la práctica no hay ni información pura ni opinión pura; en todo texto es posible encontrar vestigios de una u otra forma.”[6]

Lo que nos define el tono y la intención de determinado artículo, son los recursos escogidos por el autor y las huellas que nos deja descubrir entre sus párrafos. Es más, en algunos sentidos, es mucho más honesto para la audiencia, el  lector o el televidente conocer la postura ideológica desde la cual se emite la opinión, para que pueda ejercer su sana crítica de lo que recibe como información u opinión, por parte del periodista. crítica

Es importante también destacar, que el periodismo de opinión, no es ejercido únicamente por periodistas; es incluso mayor la cantidad de especialistas en diferentes temas, los que se atreven a plasmar su opinión personal sobre una situación particular, ya que el periodismo de opinión, requiere un amplio dominio del tema para que la argumentación de sus juicios y sus conclusiones sean sólidas.

 Y sea mediante un especialista o un periodista, los medios de comunicación, deben apostarle a proveer a la sociedad no sólo el insumo informativo que requieren sus lectores, sino que también la orientación y el contenido crítico y argumentativo necesario, “para poder descifrar a cada paso las claves de un mundo en permanente cambio e ingresar con un mayor bagaje de ideas en escenarios en los que hay un fuerte componente de incertidumbre” [7]


[2] Ibid

[3] ORTIZ, Javier. (2002) El poder de la prensa y la prensa en el poder, Madrid, Debate

[4] http://www.mi-carrera.com/CarrerasProfesionales.html

[7] Ibid

Publicado en on Marzo 13, 2008 at 2:09 pm Comentarios (1)
Tags: , , ,

A ciencia cierta

Luisa Morales Vélez 

 La opinión: una potencia formada por la audacia de algunos y la cobardía de los demás.

Costa de Beauregard

En una labor en la que todos los días le cuentas a la gente como está el mundo, el conocimiento de muchos termina dependiendo de tu pequeña pluma y tu pequeño punto de vista. La opinión, algo tan relativo y particular como cada ser humano, se convierte en el ojo a través del cual muchos tienen que mirar. Por tanto, ese carácter subjetivo que entraña el ejercicio del criterio, el estilo y el tono que deben permear cualquier reflexión debe estar siempre guiado por la razón, fundamentado en la verdad de los argumentos y alimentado por la convicción.

En un sentido amplio se llama opinión a cualquier aserto, juicio o posición mental; mientras que la definición en términos filosóficos de la palabra nos remite a conceptos tan diversos como lo son las opiniones en sí mismas. Para Platón por ejemplo, la opinión es una de las formas de conocimiento, fundamentado en la percepción, relacionado con lo tangible, con el Mundo Sensible, y a su vez, tiene dos formas: conjetura y la creencia[1]. La conjetura, es el conocimiento que tenemos de las cosas cuando vemos sus sombras o reflejos, es un tipo de conocimiento a priori; la creencia en cambio, es el conocimiento que tenemos de las cosas cuando las percibimos directamente y nos formamos un juicio de ellas, se constituye pues, en un juicio a posteriori.

  En cambio para otros como Voltaire, la opinión no es más que una forma primitiva y anterior a la razón de las convicciones sobre el mundo, propia de los pueblos no civilizados: “Llaman a la opinión «reina del mundo», y lo es de tal modo, que cuando la razón pelea contra ella para destruirla, la razón queda sentenciada a muerte”[2]. Sin ofender a Voltaire, creo que no se puede hablar de opinión sin pasar primero por la razón, ya que si bien la idea es que por medio de los propios razonamientos los lectores puedan hacerse algo más que una simple conjetura, dichos razonamientos sólo pueden ser válidos si son verdaderas las premisas que los sostienen.

 Pero hablar simplemente no implica que alguien me vaya a creer y  para poner el propio criterio a los ojos de los demás, siendo conciente del poder que incluso una pequeña pluma puede ejercer, hay que sostenerla con mucha ética, seguridad y limpieza en la conciencia. No hay que olvidar sin embargo que no hay una opinión correcta, sino muchas de ellas, y por tanto, en esto no puede hablarse de ciencias ciertas ni exactas.  Pero al menos hay que saber que no se trata sólo de hablar por hablar, sino de informar, de lograr que quienes me escuchen perciban algo más que sólo sombras, porque cuando levanto la pluma, por pequeña que sea, es porque tengo qué decir y el coraje para afrontar las consecuencias.

Opinión y confrontación

 Víctor H. Vélez Echeverri

 Creo yo que para hacer opinión es necesario un claro entendimiento acerca del tema que esté sobre la mesa, sino, tal juicio sería tan sólo un simple comentario, un juicio sin fundamento y sin trascendencia. Opinar es un ejercicio de confrontación, en el que el tema propuesto ha de ser dominado por quien emite la opinión. Opinar debe generar reacciones de quienes son receptores de la opinión, aunque no necesariamente a favor, es decir, la opinión debe generar opinión.

 Algo que ha de saberse cuando se va a hacer opinión es que esta no busca, necesariamente, conseguir adeptos o simpatizantes del juicio emitido. Lo que busca la opinión es confrontar realidades, sucesos, hechos, casos, discursos…y con ello demostrar y compartir conocimientos previos del tema. Es por eso que la opinión no la hace bien todo el que dice hacer opinión, porque para hacer opinión es necesario instruirse, conocer, haber vivido la realidad del tema sobre el cual se va a opinar. Incluso, no todos pueden opinar sobre todo, hay quienes tienen los criterios necesarios y suficientes para opinar acerca de un tema específico, pero hay quienes no los tienen.

 No es posible que alguien quien no tiene ni la más mínima idea de fútbol, nunca ha jugado fútbol, no gusta del fútbol, emita juicios acerca de la funcionalidad de la táctica que utilizó el profesor Luis Fernando Montoya en la Copa Libertadores de América del año 2004 que lo llevó, junto con su equipo Once Caldas de Manizales, a ser campeón de la misma. 

Cuando se va a hacer opinión debe despertarse interés en los posibles receptores, no debe buscarse un acuerdo o simpatía con ellos, debe permitirse que estos confronten la opinión con una propia, por ello, la opinión debe contar con carga trascendental, cautivar, invitar al receptor a que piense y se cuestione.  El interés que debe despertarse en los receptores no es sólo un interés por la opinión presentada, sino también por el tema en cuestión.

La opinión, así como debe contar con investigación, debe generar investigación, debe incentivar al receptor el interés por el conocimiento del tema tratado. Querer emitir juicios acerca de un tema determinado es algo inevitable, que en muchas ocasiones hacemos sin conciencia, todos queremos opinar, para bien o para mal, porque sí o porque no todos queremos opinar. Todos deberíamos opinar. 

Opinón, periodismo y ética

Carolina Mesa Santamaría 

En el diccionario de María Moliner se encuentra una definición escueta de la palabra opinión. Allí, la autora se refiere básicamente a una “Cosa que se piense sobre algo o alguien” y que se puede calificar con los adjetivos buena o mala. También dentro de la definición, se pueden encontrar varios sinónimos con los cuales queda más que claro el significado básico.

Sin embargo, luego de leer el significado un poco más profundo de Platón, se encuentra una orientación al análisis del concepto de opinión, adecuado para establecer una relación entre éste y el concepto de periodismo. Para Platón, la opinión “es un estado intermedio entre la ignorancia y la ciencia. Es una facultad que nos hace capaces de juzgar sobre la apariencia”. Es precisamente el juicio del que nos habla platón, lo que generalmente el periodista omite, buscando acercarse a la objetividad en la narración del los hechos y que es totalmente permisible cuando se habla de periodismo de opinión.

Cuando el periodista decide hacer pública su opinión es porque ha analizado el contexto del que piensa hablar y sienta su parecer en argumentos claros, precisos y verdaderos. Según Platón:

  “en la opinión no hay propiamente un saber, ni tampoco una ignorancia, sino un modo particular de aserción. Esta aserción está tanto más cercana al saber cuanto más probables son las razones en las cuales se apoya; una posibilidad absoluta de éstas razones haría coincidir la opinión con el verdadero conocimiento”. 

Es por esta razón es que sin una aproximación a la verdad (inmersión en el tema) y sin argumentos, es imposible para el periodista emitir un juicio de valor.

Además en la publicación de la opinión es importante que el periodista esté consciente de que el límite del derecho a la libertad de expresión, es el derecho a la intimidad y a la privacidad de las demás personas.

Juan José Hoyos en su libro Escribiendo Historias dice:

 “El periodista es una persona viva, que viviendo, toma posición. Tiene emociones, siente y sentir emociones, es ya tomar partido. No creo en el periodismo que se llame a sí mismo impasible y tampoco en la objetividad en el sentido formal”. 

Y es en este punto, donde se vislumbra más notoria la responsabilidad ética del periodista. Ya que el manejo de la información desde el punto de vista personal no debe alterar la comprensión de los datos por parte del lector. Y la publicación de la  posición frente al tema y divulgación de conjeturas y argumentos, no puede violar los derechos fundamentales de los implicados en los acontecimientos. 

El periodismo de opinión, es entonces, un género para el cual el redactor debe estar muy documentado frente al tema y tener una posición fuerte, que se mantenga ante visiones contrarias. Esta documentación se nutre del periodismo informativo y se asimila a través de la sugerencia de enlaces causales e interpretación de los acontecimientos por parte del periodista, a la luz de una apreciación que no rompe los limites éticos y del derecho.

………..

HOYOS, Juan José. Escribiendo Historias: El arte y el oficio de narra en el periodismo. Editorial Universidad de Antioquia. Medellín. 2003
MOLINER, María. Diccionario de uso del Español. Editorial Gerdos. Madrid. 2000
BRUGGER, Walter. Diccionario de filosofía. Editorial Herder. España. 1988

La opinión y el periodismo de opinión

Maritza Ruiz

  La opinión, tiene lugar entre los ciudadanos con sus juicios, y como elemento fundamental en el periodismo, pero frecuentemente dicha opinión carece de profundidad, y se convierte en un hablar por hablar, donde el más fuerte impone su voz y la muestra como verdad absoluta.  Ante ello, es clave analizar en qué se debe fundar la opinión del ciudadano y del periodista, sobre todo el del Periodismo de Opinión, partiendo de una definición de un diccionario de Filosofía: “Opinión: Del lat. Opinĭo, -ōnis. Término  que designa todo conocimiento o creencia que no incluya garantía alguna de la propia validez. La Opinión se opone a la ciencia”.  (1)

 Al igual que se retoma la definición de un diccionario de Periodismo:“La opinión es una creencia bastante fuerte o más intensa que una mera noción o impresión, pero menos fuerte que un conocimiento positivo basado sobre pruebas completas o adecuadas. Las opiniones son en realidad creencias acerca de temas controvertidos o relacionados con la interpretación valorativa o el significado moral de ciertos hechos”. (2)

 Dichas definiciones hacen pensar, por un lado, en el valor de la libertad de expresión, y en el derecho a informar y estar informados tanto de los ciudadanos como de los periodistas; y por el otro, llevan a revisar la labor del periodismo, desde lo que se opina, lo que se promueve como opinión y lo que  se debe aportar al Periodismo de opinión. Hay que decir, desde el contexto colombiano, que entre los ciudadanos hay temor e indiferencia a opinar sobre el rumbo del país, y se dejan influenciar por quienes opinan, lo que implica que los ciudadanos tienen que reflexionar y hacer uso de su derecho a la expresión, debido a que el rumor, el llevar y traer ideas sin análisis, o el simple silencio, conducen a la ciudadanía por un débil camino de juicios  y criticas negativas.

 De igual modo, desde la labor de los medios de comunicación, es evidente  que la mayoría avanzan hacia la premura noticiosa, y adolecen de investigación, imparcialidad, pluralidad y construcción de opinión, razón por la cual hay que hacer un llamado urgente al periodismo en general, y especialmente en el género de Opinión a trascender la urgencia informativa, en pro de una mirada profunda y no impositiva, que sirva como punto de análisis para los hechos.

 Entonces, para fortalecer la opinión desde el periodismo y el de Opinión, se debe considerar en primer lugar, que el periodismo debe cumplir su misión en procura de la libertad de expresión y de opinión. En segunda instancia, se requieren periodistas, columnistas y editorialistas que trabajen desde la agudeza crítica para distinguir el “por qué” y el “para qué” de los sucesos, lo trascendental y lo pasajero, porque el periodismo sin voz ni voto es como un hombre sin juicio.

De modo, que el Periodismo de Opinión ha de ser como un observatorio astronómico  que a diario “presente el estado del tiempo” dando cuenta del texto y del contexto, desde una fina y meticulosa percepción, donde revista de fondo, profundidad y veracidad a la noticia, busque la raíz oculta de los hechos, deje a raya la pasión, piense en frío y se despoje de preferencias egoístas porque el periodismo está llamado a decir en voz alta, en letra mayúscula lo que hay detrás de los sucesos.

  Queda claro; Colombia, necesita un Periodismo de Opinión donde la fuerza fundamental sea la de los argumentos y las decisiones democráticas antes que la fuerza de las armas, en favor del destierro del rumor, y la generación de opinión por convicción y no por imposición.

  BIBLIOGRAFIA

(1). Pallares, Eduardo. Diccionario de Filosofía. México: Porrua Ediciones, 1964.

  (2) Consuegra, Jorge. Diccionario de periodismo, publicaciones y medios. Bogotá: Ecoe Ediciones, 2002- p. 61.  

Opinión y periodismo

María Eugenia Falla P.

 “Las generalizaciones basadas en dos casos tienen más validez que las basadas en uno sólo. Tienen menos riesgo de caer en lo Universal”.

P.  Kindleberguer 

El diccionario de filosofía de la editorial Panamericana, define “opinión” como un juicio que se tiene por verdadero pero que puede llegar a ser falso. Platón desarrolla el concepto de opinión cuando dice que es una facultad que nos hace capaces de juzgar sobre la apariencia; es el modo natural del devenir. Para Platón la opinión (doxa) se opone al saber (episteme) y el proceso del conocimiento atraviesa estos dos campos; pero este conocimiento imperfecto, basado en la apariencia y en el lenguaje, debe superarse por el razonamiento y la intuición.

El periodismo se puede definir como la función social de recolectar, procesar y publicar información de interés general,  cuyo objetivo es informar y formar. El periodismo cumple su función formativa cuando crea controversia y genera opinión, ésta es una forma de interpretar la realidad que nos ofrecen los medios de comunicación; sin embargo según Platón,  la opinión no tiene valor porque es cambiante y se guía por las apariencias,  por el contrario, el conocimiento sí es durable, ya que da cuenta de lo real, cuya característica es la permanencia.

  En el caso de periodismo, la opinión es una forma de entender la realidad, el periodismo de opinión ofrece varios puntos de vista sobre un tema de interés general,  facilitando  la comprensión interdisciplinaria de la complejidad política, cultural, económica y social, es decir, abre puertas para que el público reciba múltiples impresiones sobre lo que ocurre en diversos sectores de la vida social  dando cuenta del desarrollo de las noticias; analizando, enjuiciando y haciendo críticas. Recoge las diversas opiniones y puntos de vista especializados para construir conocimientos relativos a los temas de interés, sobre los cuales el público puede forjar una opinión o un concepto más acertado y cercano a la realidad. 

 Sin embargo hay que tener en cuenta que aunque el concepto de  opinión pueda ser el de un juicio que parece verdadero, puede ser falso, ya que es un discurso que se construye sobre apariencias y desde la subjetividad de quien lo formula.  No basta solo con opinar; lo importante no es la opinión, son los hechos,  es necesario tener una tesis y sostenerla, una opinión no es irrefutable,  al contrario,  hace falta contrastarla, matizarla, nadie es dueño de la verdad absoluta; es necesario generar controversia, dar lugar al debate, solo  así la opinión será legítima y  podrá conducir al conocimiento verdadero.