Periodismo de opinión escaso

John Eduardo Moreno

Los medios de comunicación colombianos se caracterizan porque sus documentos representan testimonios directos, sin embargo, el periodismo de opinión en canales privados es muy escaso. Un ejemplo de esto es el programa El mundo según Pirri o secciones en los noticieros como la conocida “En los zapatos de”. Y es que periodismo de opinión es saber argumentar y describir, acercándose a la comunidad y los problemas puntuales.

  Muy pocos periodistas se atreven a opinar y si lo hacen es para hacer un comentario de un hecho. En Colombia se lleva mucho a la práctica el neutralismo y la critica. Pero un error usual es que hagan comentarios a través de su percepción de la vida y no para construir. Los noticieros presentan opiniones diversas sobre determinado tema, qué dijo la Iglesia, qué dijo el Ejército, qué dijo la policía, etc., sin embargo editan lo que a su juicio es relevante desde su posición anarquista. Debemos incluir todas las versiones posibles sobre las causas de un hecho, investigar e informar bajo su responsabilidad.

 Según señala el texto de Eco, la prensa italiana da mucha importancia a  frases célebres populares con buenos resultados, ya que en esta cultura el anciano y sus opiniones son consideradas sabias y sagradas. Genera más credibilidad la voz del anciano representado como juez por su experiencia y sapiencia. Esta TV es más educativa. En Colombia es más importante para los medios registrar las frases y actividades de personajes públicos, lo que pasa en la administración del país, los deportes, orden público y farándula, mientras que efectos y desastres naturales pasan a segundo nivel. Las noticias locales son cada más pedidas que las internacionales.

 Lo que pasa con la agricultura, la economía y la supervivencia de poblaciones en zonas de alto riesgo se convierte en un juego brutal e infame, ya que solo se limitan a registrar pero no intervienen para que alguien haga algo. El solo hecho de informar asuntos que pasan en estas zonas no tiene sentido porque lo único que genera es que todos se hagan los que no es con ellos, es decir, que todos le huyen al problema, es necesario señalar, involucrar a los responsables y denunciar. El tema del sano esparcimiento en nuestro territorio es algo incierto porque no se sabe que nos pueda pasar.

 En nuestro oficio como periodistas debe ser considerado como una aventura, pero que un ciudadano común y corriente no pueda conocer las maravillas naturales de nuestro país porque no se lo permiten o le da temor que le suceda algo es un grave problema de seguridad y movilización. Otro problema es la ideología del espectáculo que generan los programas de entretenimiento y comerciales publicitarios, el oficio del periodista no puede ni debe relacionarse con lo conceptos de mercado y espectáculos, lo digo por los periodistas que se aprovechan de su labor para inventar o manipular una información al gusto del medio de comunicación al cual trabajan.

 Las noticias son las novedades y en el mundo si que se presentan diariamente. Los medios colombianos muchas veces retoman temas que daban por absueltos y no siguieron con su cubrimiento y hasta que no pasa algo con alguien relacionado no lo vuelven a tomar. Pienso que los periodistas colombianos más que exagerar con lo que al parecer es un asunto trivial para muchas personas, descubran gracias a su investigación, crítica y persistencia un asunto de suma importancia para los intereses de una nación. Es un periodismo revelador y a la vez, formulador de alternativas de solución para mejorar la situación en particular y el orden publico.

 La otra situación es la de los periódicos, lo cuales, a pesar que no han disminuido su distribución, sus índices de lectura si han decaído, ya que la televisión es el medio de comunicación predominante en el país y los diarios son leídos por un publico con poder adquisitivo para profundizar las noticias que los noticieros informaron el día anterior.  Los periódicos cubren principalmente noticias nacionales y de trascendencia local, ya que están despiertan más interés del público, caso contrario sucede en la TV e Internet, que como lo muestra todo con imágenes, despierta nuestra atención de una axial sea un hecho que sucedió en la China.

 Las estrategias de los noticieros privados es informar principalmente asuntos de seguridad. A los colombianos no nos molesta que nos filmen en nuestra vida cotidiana, si podemos aportar algo bueno a la vida de los demás es agradable y que mejor que en televisión.  

Publicado en on Abril 4, 2008 at 12:17 am Comentarios (1)

Una mirada hacia la prensa

Elizabeth Aristizábal

No imagino desde hace cuantos siglos, la prensa viene cuestionando su quehacer en la medida en que la realidad del mundo va cambiando, y se abre ante ella, con hechos que no alcanza a cubrir y con unos cuantos medios que intentan captar la atención de su público; un ejemplo de esto es su lucha contra la televisión, ésta creo es una de la disputas más antiguas que existe en nuestra sociedad y que como Humberto Eco lo mencionaba, se ha ido remediando de manera extraña al ponerse la una al servicio de la otra; la televisión, logró dominar a la prensa.

 

Como lo dijo alguna vez José Alejandro Castaño, periodista  egresado de nuestra universidad, la prensa debe redirigir su atención, y mirar con un lente más pequeño, con el fin de relatar historias pequeñas, “la historia detrás de la noticia”; aparte de los espacios de opinión, la prensa debería reducir su quehacer a las crónicas, los relatos, los porqués de la noticia, sus antecedentes y las posibles consecuencias; para qué seguir compitiendo con la televisión por una chiva, o peor aun, para qué seguirle sirviendo a un medio que en realidad puede ingeniárselas por sí  solo; es decir, la televisión, tiene hoy en día, muchas más potencialidades que la prensa a la hora de transmitir noticias.

 

El sonido, el color, los testigos, el lugar de los hechos, la inmediatez, la facilidad para transmitir el dolor, la angustia, el miedo, la alegría, la esperanza, en fin, la imagen…, ¡¡Ahh, la preciosa imagen!!, y a pesar del autor, es necesario utilizar una “frase hecha”; la imagen que vale más que cien palabras; esta ha sido otra de las carreras en las que ha querido participar la prensa, la realidad de las imágenes, o bien podíamos decir la crudeza, porque hoy en día, las imágenes que nos muestran, son aquellas que poseen la capacidad de escandalizar a los lectores; como lo mencionaba también Eco en su artículo, algunos periódicos descienden de nivel intentando atrapar a todo tipo de público.

 

Otro asunto que me ha llamado la atención de ésta crítica, es la teoría de que la razón de ser de los medios, no es la de informar a la sociedad, sino la de emitir contenidos cifrados, con el fin de enviar mensajes a los grupos económicos o grupos de poder. No puedo negar que bien podría ser así, pero debo decir, que no creo que lo sea; estoy convencida que por medio de la prensa, la sociedad, sobre todo la clase social media puede hacerse una imagen de lo que acontece, y aun la audiencia “mas educada”, como dice Eco,  podrá interpretar claramente cuales son las tendencias en cuanto a política, economía y conflicto, sin embargo, no creo que todo reacción pueda premeditarse.

Es cierto que la prensa, en este caso la colombiana, ejerce unos claros niveles de manipulación, propios de los grupos de poder a los que pertenece, y que de alguna manera tematizan la realidad construyendo un discurso, con un fin determinado, que obviamente va en beneficio de ese mismo grupo de poder. pero también es cierto que permite dentro de sí misma la crítica, y aunque para el autor sea una especie de autoflagelación, yo creo que es como una fisura que permite leer la realidad desde otros puntos de vista, y que entender la prensa como nos lo plantea Eco, sería negar el poder generador y movilizador de conciencia en la sociedad, que se ha gestado y se sigue nutriendo, a pesar de la polarización del país, desde las salas de redacción.

Publicado en on Abril 3, 2008 at 11:36 pm Comentarios (1)

El periodismo en Colombia y la comercialización de la información

 María Eugenia Falla 

En la  “Crítica al periodismo”, el célebre autor italiano Umberto Eco hace un profundo análisis de los males que atentan contra el periodismo de calidad en la prensa italiana, partiendo de algunos ejemplos de diarios locales. Inicialmente hace referencia a la función del denominado cuarto poder; controlar y criticar a los otros poderes tradicionales, labor que, según el autor,  solo se puede realizar creando opinión. 

Al adaptar este concepto a la realidad del periodismo en Colombia, encontramos que existen muchos factores que impiden el buen ejercicio de este; los medios de mayor circulación y por consiguiente con mayor influencia en el publico son propiedad de grupos empresariales que ponen límites a la divulgación de información que pueda ser comprometedora para  sus intereses económicos o políticos.

Además, muchos de estos grupos son dueños de una gran variedad de medios especializados, por ejemplo,  La Casa Editorial El Tiempo, no solo ostenta el más representativo periódico nacional, sino que también tiene en su haber  un amplio espectro de diarios regionales (entre seis o siete), especializados (Portafolio, Hoy),  nueve revistas y además de su propio canal local en Bogotá (City TV). Como consecuencia de estos grandes monopolios mediáticos que detentan las grandes cadenas nacionales, disminuye la competencia y por este camino la calidad de la información.

Es posible afirmar que ésta es una de las causas que ha llevado a muchos de los medios nacionales hacia la banalización que menciona Umberto Eco en su texto, dando un gran espacio a la discusión de los sucesos de moda y prestando especial atención al mundo del espectáculo. El hecho de que la mayoría de los medios en nuestro país pertenezcan a grandes cadenas, suscita  la comercialización de la información imponiendo el síndrome del espectáculo; los noticieros de televisión dedican gran tiempo de su emisión a la sección de entretenimiento, que es utilizada como vehículo para publicitar sus nuevos programas, atribuyendo carácter noticioso a las notas “light”. La información se transforma en un producto de consumo y pierde su calidad de derecho.

Sin embargo, la banalización de la información en nuestros medios comprende también la superficialidad en el tratamiento de la realidad, la ausencia de investigación profunda y el unanimismo que caracteriza a la mayoría de  los periodistas ante el abordaje de ciertos problemas. Esto no solo se debe a los vetos impuestos por los intereses  económicos o comerciales de los medios, en nuestro país, los periodistas que intentan cumplir con la labor de mejorar la calidad de la información y denunciar abiertamente algún hecho de interés, son amenazados o en el peor de los casos asesinados; desde 1988 hasta la fecha en Colombia han sido asesinados 126 periodistas, una cifra alarmante que evidencia que en nuestro país no solamente se ultraja el ejercicio del buen periodismo, sino también el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información. 

Aunque por diversos motivos muchos de los medios nacionales han perdido gran parte de su función social de informar y formar a una ciudadanía crítica, otros hacen lo posible por cumplir con su papel en medio de las enormes dificultades que rodean el denominado “oficio más bello del mundo”.

¿Cambiar para qué? Medios en Colombia

Diana Cristina Patiño Martínez 

No creo en la concepción cerrada que habla de mantenerse en un mismo lugar para no perder la esencia, creo en el movimiento, en el cambio como parte misma de la vida, de la naturaleza y los seres vivos. Por esa razón creo que son inevitables las transformaciones en la sociedad, propiciadas casi siempre por desarrollos e innovaciones científicas y tecnológicas. En esa medida sería ilógico pensar que los medios, como parte de la sociedad, no tienen que cambiar. Lo han hecho y lo seguirán haciendo.

Pero la pregunta esencial sería: Cuáles son los propósitos, explícitos o latentes, de esos cambios? Se cambia para qué? En el artículo “Crítica del Periodismo” el académico Humberto Eco, analiza las transformaciones de la prensa de su país desde la década del 60 y soporta su artículo en la importancia de que la prensa cuestione esas transformaciones tanto para la salud del medio como para la de un país democrático.

Los medios en Colombia, y según el artículo de Eco, también los medios en Italia, han justificado sus cambios con el propósito de “mejorar” respondiendo a unos criterios e intereses puntuales: los económicos. Esa premisa de producción-ganancia y esa concepción de los medios como empresa comercial, han primado frente a la calidad en la información, con las respectivas consecuencias en las publicaciones y transmisiones que hoy tenemos. Muchos de los puntos de análisis del artículo de Eco para los medios en su país, parecen un fiel retrato de lo que ha venido ocurriendo con los medios en Colombia.

Uno de los cambios fundamentales tiene que ver con la banalización de la política, la referencia a asuntos personales de personajes políticos, pero que nada tienen de relevancia con respecto a asuntos de actualidad y de interés público en el país. Es así como los noticieros, presumiendo de responder a esa necesidad evidente de la información y el análisis político en el país, crean secciones como “La Cosa Política” en RCN, un espacio anunciado, nombrado y renombrado con la seriedad que amerita esa designación y que se dedica a repetir el comentario suelto y descontextualizado de un político, aspectos de su vida personal y hasta comentarios sobre su forma de vestir, con la gravedad de que la información es presentada con un aire de seriedad que deja la sensación en el espectador de que eso es todo lo que hay que saber con respecto a la “cosa política” en el país.

Evidentemente esto se hace porque funciona, porque es información digerible, y porque en últimas, se vende. Lo aprendimos muy bien de los realities y parece que la fórmula exitosa se aplica de manera transversal a todos los programas sin importar cuál.

Es la nueva concepción que se impone en  los medios, trabajar con formatos y contenidos que logren el objetivo: la rentabilidad.  La misma intencionalidad se percibe en los impresos. No es casualidad que se encuentren titulares como: -Así fue el “agarrón” entre las senadoras Piedad Córdoba y Nancy P. Gutiérrez – Raúl Reyes, el pecador, o -Hugo Chávez dice a Uribe que calle a Mindefensa, todos en El Espectador de la última semana y además dentro los “más visitados” en su edición virtual.  Por supuesto, los cambios además de en la forma o el lenguaje, tienen que ver con los criterios con los que se define qué contenidos pueden o no ser publicables.

Según un sondeo realizado por la Fundación Latinoamericana para la Libertad de Prensa en el 2003 a periodistas de 24 ciudades de Colombia, el 58 por ciento de los encuestados admitió que en algún momento se abstuvo de publicar alguna noticia por imposición de los dueños del medio y el 48 por ciento,  por imposición de los directores. Comparto el temor de Eco con respecto a que valen la pena estos cuestionamientos pero que existe el riesgo de la “tolerancia represiva”, una prensa que se cuestiona y sin embargo no se interesa en reformarse. Vale la pena sin embargo estar atentos a las tendencias de los medios y a lo que subyace de esas tendencias, para mirar con ojo crítico y a través de un filtro cada vez que se es nuevamente espectador. 

 ………..

CABALLERO, Antonio. IRAGORRI, Juan Carlos. Patadas de Ahorcado, Caballero se desahoga. Ed. Planeta. 6ta Ed. Bogotá, 2002. http://www.mediosparalapaz.org/www.elcolombiano.comwww.eltiempo.comwww.elespectador.com 

Sobre el periodismo de opinión

Diana Cristina Patiño M.  “La opinión, más que un género, es una actitud en la vida y en el periodismo; y hay que sostenerla con mucha ética profesional, con limpieza humana, y una consecuencia en la conducta” José Alejandro Rodríguez. Periodista cubano.[1] 

Dentro de los géneros periodísticos creo que el de opinión es uno de los de mayor complejidad por el proceso que sigue: delimitación de un asunto a tratar,  investigación, organización, análisis de los datos y finalmente, como el puente que lo divide de los demás géneros, una redacción sintética en la que no solo se ofrece información sino una interpretación de lo que esos datos o hechos, en otros géneros a veces fríos, a veces aislados, pueden significar. A mi personalmente me gusta porque se aleja por completo de esa concepción ya gastada de la objetividad en la información, objetividad que no existe pero que en los medios se trata a toda costa de aparentar. En ese sentido este podría llamarse un género “sincero”, en el que no se engaña al espectador asegurándole una verdad absoluta, sino que se muestran elementos adquiridos por el periodista en un “camino recorrido” de indagación, investigación, confrontación de fuentes, y que son los mismos que al periodista le permiten concluir u opinar acerca de un hecho que no necesariamente es de la noticia del día pero es importante o tiene alguna relación con la actualidad.  José Luís Martínez Albertos[2] en su texto: Redacción Periodística, los estilos y los géneros en la prensa escrita, se refiere al periodismo de opinión como  “manifestaciones que no trabajan directamente sobre hechos, no tienen la finalidad rigurosamente informativa de transmitir datos. Trabajan sobre ideas, deducen consecuencias ideológicas, culturales, filosóficas, etc., de unos acontecimientos más o menos actuales”. Y Martín Vivaldi[3] dice que “un buen artículo es un comentario interpretativo, y su comento puede ser filosófico, poético o humorístico (…) la opinión del articulista es el eje, la esencia, lo fundamental”. Es por esto que dedicarse al periodismo de opinión, implica entonces mayor responsabilidad, porque el periodista puede escribir sobre cualquier cosa pero puede opinar solo acerca de lo que conoce muy bien. El periodista necesita conocimientos adicionales en ámbitos como la historia y la política, y habilidades que van mucho más allá de una buena redacción.  Para la muestra un botón: uno se gradúa de periodista en la universidad, pero solo llega a convertirse en periodista de opinión, con un trabajo sostenido en el tiempo y solo a partir de la legitimación de los lectores que ven plasmada en cada artículo la vivencia del periodista, y casi que en él pueden respirar su personalidad. Los lectores que identifican ese estilo y un contenido sólido siguen los artículos ya sea que estén de acuerdo o no.  En cuanto a los efectos de esa serie de publicaciones creo que la confrontación que generan es necesaria, hace parte de la auto-observación-análisis-regulación, vital en cualquier sociedad. Con mayor razón en Colombia. Sin embargo los periodistas y creo que en especial los de opinión en este país se enfrentan al reto de no cesar su labor en investigación-publicación, a pesar de convivir con una historia de violencia en la que se ha acallado al que intenta decir la verdad.  Reto enorme, difícil pero vigente.


[1] http://www.latecla.cu/bd/opinion/01opinion_pepe.htm 
[2] Martínez Albertos, José Luis. Redacción periodística, los estilos y los géneros en la prensa escrita. A.T.E. Barcelona. 1974. 
[3] Vivaldi, Martín. Géneros periodísticos. Madrid, 1987.  

Faltó la frontera entre noticia y comentario

Maritza Ruiz

La influencia prensa-televisión que da la sensación de un dejà vu y dejà entendu, planteada por Umberto Eco en su texto: Crítica del Periodismo, es evidente en los medios colombianos, y más recientemente, ayer domingo y hoy lunes tras la transmisión televisada del concierto: “Paz sin fronteras” con el cantante Juanes en la frontera colombo-venezolana.

La reflexión alude a que se critica a la prensa al dejarse permear por la agenda informativa que marca la televisión, con “la ideología del espectáculo” que concibe Eco, y con el concierto queda claro, que en prensa y televisión, la cantidad de páginas y de horas de cubrimiento no equivale a calidad.

Por ejemplo, Caracol y RCN llevaron para la trasmisión a sus presentadores “estrellas” que más bien se “estrellan” con sus comentarios, exceso de imágenes y redundancia informativa, sumado a la búsqueda de la “primicia” pero con iguales fuentes, testimonios y fotos, y pareció olvidarse que aún no es clara la relación de Colombia, Venezuela y Ecuador, porque persiste la falta de consenso motivo de análisis hoy en la OEA.

Eso del lado de la televisión, por su parte la prensa de ayer con dos de los medios locales El Colombiano y El Mundo, si bien, registraron otras noticias y el concierto con la cantidad habitual de páginas para un domingo, no se sobrepasaron como RCN y Caracol, porque desde las 12:00 p.m. iniciaron la trasmisión y la habitual emisión dominical 12:30 p.m. a 2:30 p.m. se redujo a una hora, mezcla de “noticiero” y concierto. Es decir, no hubo una frontera entre el antes, el durante y el después del noticiero.

Pero la información “espectacularizada” no terminó porque, en las  emisiones de una hora 7:00 p.m.-8:00 p.m. repitieron prácticamente el concierto como si no hubiera nada más para informar. Ya para las 9:30 p.m. Noticias Uno (canal Uno), fue un respiro para los televidentes que esperaban ver  otras noticias, y claro, se registró el concierto pero no fue lo único, porque las dificultades diplomáticas siguen y ameritan un análisis profundo.  

Amanecerá y veremos reza el refrán, y llegó el lunes con la repetición en los noticieros de las 7:00 a.m. y 12:00 p.m., donde las emisiones fueron de 12:30 a 3:00 p.m. en una constante mezcla de notas sobre el concierto, desde titulares, noticias intermedias y la anunciada “Sección de entretenimiento”, para ver lo mismo, y poco se habló de los discutido hoy en la OEA.

Y¿Qué pasó con el otro lado de la moneda, la prensa de hoy, se “rajaron” o pasaron la prueba por esta vez?, siguiendo con El Colombiano y El Mundo, informaron del concierto y mostraron a los lectores que el mundo no se detuvo, debido a la reunión de cancilleres ante la OEA por el conflicto fronterizo de Colombia; el hostigamiento de las FARC a un poblado indígena en Cauca; el hallazgo de 480.000 dólares en Costa Rica tras nexos con las Farc; entre otros hechos que no llenaron o aumentaron sus páginas, sino que son fundamentales en la agenda informativa de la prensa, en aras de no ser  esclava de la televisión, y debe seguir así, promoviendo el periodismo de opinión. 

Un hecho como el concierto sirve de análisis de los medios colombianos, donde los aportes de Eco están vigentes para reflexionar sobre la “Espectacularización” de los hechos, la carencia de investigación, el cerrado panorama informativo, la mezcla de noticia y comentario, la incipiente autocritica, y la necesidad de segumiento,profundidad, trascendencia y periodismo de opinión, como expresa Eco “Esta es una invitación tanto para la prensa como para el mundo político, a mirar más al mundo y menos al espejo”.