María Eugenia Falla
En la “Crítica al periodismo”, el célebre autor italiano Umberto Eco hace un profundo análisis de los males que atentan contra el periodismo de calidad en la prensa italiana, partiendo de algunos ejemplos de diarios locales. Inicialmente hace referencia a la función del denominado cuarto poder; controlar y criticar a los otros poderes tradicionales, labor que, según el autor, solo se puede realizar creando opinión.
Al adaptar este concepto a la realidad del periodismo en Colombia, encontramos que existen muchos factores que impiden el buen ejercicio de este; los medios de mayor circulación y por consiguiente con mayor influencia en el publico son propiedad de grupos empresariales que ponen límites a la divulgación de información que pueda ser comprometedora para sus intereses económicos o políticos.
Además, muchos de estos grupos son dueños de una gran variedad de medios especializados, por ejemplo, La Casa Editorial El Tiempo, no solo ostenta el más representativo periódico nacional, sino que también tiene en su haber un amplio espectro de diarios regionales (entre seis o siete), especializados (Portafolio, Hoy), nueve revistas y además de su propio canal local en Bogotá (City TV). Como consecuencia de estos grandes monopolios mediáticos que detentan las grandes cadenas nacionales, disminuye la competencia y por este camino la calidad de la información.
Es posible afirmar que ésta es una de las causas que ha llevado a muchos de los medios nacionales hacia la banalización que menciona Umberto Eco en su texto, dando un gran espacio a la discusión de los sucesos de moda y prestando especial atención al mundo del espectáculo. El hecho de que la mayoría de los medios en nuestro país pertenezcan a grandes cadenas, suscita la comercialización de la información imponiendo el síndrome del espectáculo; los noticieros de televisión dedican gran tiempo de su emisión a la sección de entretenimiento, que es utilizada como vehículo para publicitar sus nuevos programas, atribuyendo carácter noticioso a las notas “light”. La información se transforma en un producto de consumo y pierde su calidad de derecho.
Sin embargo, la banalización de la información en nuestros medios comprende también la superficialidad en el tratamiento de la realidad, la ausencia de investigación profunda y el unanimismo que caracteriza a la mayoría de los periodistas ante el abordaje de ciertos problemas. Esto no solo se debe a los vetos impuestos por los intereses económicos o comerciales de los medios, en nuestro país, los periodistas que intentan cumplir con la labor de mejorar la calidad de la información y denunciar abiertamente algún hecho de interés, son amenazados o en el peor de los casos asesinados; desde 1988 hasta la fecha en Colombia han sido asesinados 126 periodistas, una cifra alarmante que evidencia que en nuestro país no solamente se ultraja el ejercicio del buen periodismo, sino también el derecho a la libertad de expresión y el derecho a la información.
Aunque por diversos motivos muchos de los medios nacionales han perdido gran parte de su función social de informar y formar a una ciudadanía crítica, otros hacen lo posible por cumplir con su papel en medio de las enormes dificultades que rodean el denominado “oficio más bello del mundo”.
La columna se detiene ante todo en el tema de cómo los intereses comerciales se anteponen, en muchos medios colombianos, a los intereses informativos, a los intereses y sobre todo derechos de los lectores.
Obviamente, de la mano de Eco a través e su texto.
Bien escrita, tiene ritmo y gracia, aunque podría apretarse un poco.