Maritza Ruiz
La opinión, tiene lugar entre los ciudadanos con sus juicios, y como elemento fundamental en el periodismo, pero frecuentemente dicha opinión carece de profundidad, y se convierte en un hablar por hablar, donde el más fuerte impone su voz y la muestra como verdad absoluta. Ante ello, es clave analizar en qué se debe fundar la opinión del ciudadano y del periodista, sobre todo el del Periodismo de Opinión, partiendo de una definición de un diccionario de Filosofía: “Opinión: Del lat. Opinĭo, -ōnis. Término que designa todo conocimiento o creencia que no incluya garantía alguna de la propia validez. La Opinión se opone a la ciencia”. (1)
Al igual que se retoma la definición de un diccionario de Periodismo:“La opinión es una creencia bastante fuerte o más intensa que una mera noción o impresión, pero menos fuerte que un conocimiento positivo basado sobre pruebas completas o adecuadas. Las opiniones son en realidad creencias acerca de temas controvertidos o relacionados con la interpretación valorativa o el significado moral de ciertos hechos”. (2)
Dichas definiciones hacen pensar, por un lado, en el valor de la libertad de expresión, y en el derecho a informar y estar informados tanto de los ciudadanos como de los periodistas; y por el otro, llevan a revisar la labor del periodismo, desde lo que se opina, lo que se promueve como opinión y lo que se debe aportar al Periodismo de opinión. Hay que decir, desde el contexto colombiano, que entre los ciudadanos hay temor e indiferencia a opinar sobre el rumbo del país, y se dejan influenciar por quienes opinan, lo que implica que los ciudadanos tienen que reflexionar y hacer uso de su derecho a la expresión, debido a que el rumor, el llevar y traer ideas sin análisis, o el simple silencio, conducen a la ciudadanía por un débil camino de juicios y criticas negativas.
De igual modo, desde la labor de los medios de comunicación, es evidente que la mayoría avanzan hacia la premura noticiosa, y adolecen de investigación, imparcialidad, pluralidad y construcción de opinión, razón por la cual hay que hacer un llamado urgente al periodismo en general, y especialmente en el género de Opinión a trascender la urgencia informativa, en pro de una mirada profunda y no impositiva, que sirva como punto de análisis para los hechos.
Entonces, para fortalecer la opinión desde el periodismo y el de Opinión, se debe considerar en primer lugar, que el periodismo debe cumplir su misión en procura de la libertad de expresión y de opinión. En segunda instancia, se requieren periodistas, columnistas y editorialistas que trabajen desde la agudeza crítica para distinguir el “por qué” y el “para qué” de los sucesos, lo trascendental y lo pasajero, porque el periodismo sin voz ni voto es como un hombre sin juicio.
De modo, que el Periodismo de Opinión ha de ser como un observatorio astronómico que a diario “presente el estado del tiempo” dando cuenta del texto y del contexto, desde una fina y meticulosa percepción, donde revista de fondo, profundidad y veracidad a la noticia, busque la raíz oculta de los hechos, deje a raya la pasión, piense en frío y se despoje de preferencias egoístas porque el periodismo está llamado a decir en voz alta, en letra mayúscula lo que hay detrás de los sucesos.
Queda claro; Colombia, necesita un Periodismo de Opinión donde la fuerza fundamental sea la de los argumentos y las decisiones democráticas antes que la fuerza de las armas, en favor del destierro del rumor, y la generación de opinión por convicción y no por imposición.
BIBLIOGRAFIA
(1). Pallares, Eduardo. Diccionario de Filosofía. México: Porrua Ediciones, 1964.
(2) Consuegra, Jorge. Diccionario de periodismo, publicaciones y medios. Bogotá: Ecoe Ediciones, 2002- p. 61.