¿Cambiar para qué? Medios en Colombia

Diana Cristina Patiño Martínez 

No creo en la concepción cerrada que habla de mantenerse en un mismo lugar para no perder la esencia, creo en el movimiento, en el cambio como parte misma de la vida, de la naturaleza y los seres vivos. Por esa razón creo que son inevitables las transformaciones en la sociedad, propiciadas casi siempre por desarrollos e innovaciones científicas y tecnológicas. En esa medida sería ilógico pensar que los medios, como parte de la sociedad, no tienen que cambiar. Lo han hecho y lo seguirán haciendo.

Pero la pregunta esencial sería: Cuáles son los propósitos, explícitos o latentes, de esos cambios? Se cambia para qué? En el artículo “Crítica del Periodismo” el académico Humberto Eco, analiza las transformaciones de la prensa de su país desde la década del 60 y soporta su artículo en la importancia de que la prensa cuestione esas transformaciones tanto para la salud del medio como para la de un país democrático.

Los medios en Colombia, y según el artículo de Eco, también los medios en Italia, han justificado sus cambios con el propósito de “mejorar” respondiendo a unos criterios e intereses puntuales: los económicos. Esa premisa de producción-ganancia y esa concepción de los medios como empresa comercial, han primado frente a la calidad en la información, con las respectivas consecuencias en las publicaciones y transmisiones que hoy tenemos. Muchos de los puntos de análisis del artículo de Eco para los medios en su país, parecen un fiel retrato de lo que ha venido ocurriendo con los medios en Colombia.

Uno de los cambios fundamentales tiene que ver con la banalización de la política, la referencia a asuntos personales de personajes políticos, pero que nada tienen de relevancia con respecto a asuntos de actualidad y de interés público en el país. Es así como los noticieros, presumiendo de responder a esa necesidad evidente de la información y el análisis político en el país, crean secciones como “La Cosa Política” en RCN, un espacio anunciado, nombrado y renombrado con la seriedad que amerita esa designación y que se dedica a repetir el comentario suelto y descontextualizado de un político, aspectos de su vida personal y hasta comentarios sobre su forma de vestir, con la gravedad de que la información es presentada con un aire de seriedad que deja la sensación en el espectador de que eso es todo lo que hay que saber con respecto a la “cosa política” en el país.

Evidentemente esto se hace porque funciona, porque es información digerible, y porque en últimas, se vende. Lo aprendimos muy bien de los realities y parece que la fórmula exitosa se aplica de manera transversal a todos los programas sin importar cuál.

Es la nueva concepción que se impone en  los medios, trabajar con formatos y contenidos que logren el objetivo: la rentabilidad.  La misma intencionalidad se percibe en los impresos. No es casualidad que se encuentren titulares como:Así fue el “agarrón” entre las senadoras Piedad Córdoba y Nancy P. Gutiérrez – Raúl Reyes, el pecador, o -Hugo Chávez dice a Uribe que calle a Mindefensa, todos en El Espectador de la última semana y además dentro los “más visitados” en su edición virtual.  Por supuesto, los cambios además de en la forma o el lenguaje, tienen que ver con los criterios con los que se define qué contenidos pueden o no ser publicables.

Según un sondeo realizado por la Fundación Latinoamericana para la Libertad de Prensa en el 2003 a periodistas de 24 ciudades de Colombia, el 58 por ciento de los encuestados admitió que en algún momento se abstuvo de publicar alguna noticia por imposición de los dueños del medio y el 48 por ciento,  por imposición de los directores. Comparto el temor de Eco con respecto a que valen la pena estos cuestionamientos pero que existe el riesgo de la “tolerancia represiva”, una prensa que se cuestiona y sin embargo no se interesa en reformarse. Vale la pena sin embargo estar atentos a las tendencias de los medios y a lo que subyace de esas tendencias, para mirar con ojo crítico y a través de un filtro cada vez que se es nuevamente espectador. 

 ………..

CABALLERO, Antonio. IRAGORRI, Juan Carlos. Patadas de Ahorcado, Caballero se desahoga. Ed. Planeta. 6ta Ed. Bogotá, 2002. http://www.mediosparalapaz.org/http://www.elcolombiano.comhttp://www.eltiempo.comhttp://www.elespectador.com 

Published in: on abril 3, 2008 at 11:10 pm  Comments (1)  
Tags: , , , ,

The URI to TrackBack this entry is: https://opinionesudea.wordpress.com/2008/04/03/%c2%bfcambiar-para-que-medios-en-colombia/trackback/

RSS feed for comments on this post.

One CommentDeja un comentario

  1. Otro texto que hace gala de la aplicación de los conceptos de Humberto Eco a los medios en Colombia. La autora, de manera crítica, va llevando al lector a los puntos fundamentales, con ejemplos y argumentos.
    Bien escrita.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: